La tortuga laúd (Dermochelys coriacea), conocida también como baula, canal o tinglar, es la tortuga viviente más grande del mundo, alcanzando una longitud de 2 metros y un peso de más de 600 kilos. Habita en mares tropicales y subtropicales.
Esta tortuga es distinta al resto, con muchas características únicas. Por ejemplo, su tasa metabólica es 3 veces mayor de lo estimado para un reptil de su tamaño, lo que, junto a sus intercambiadores de calor contra corriente y su gran tamaño, permite mantener una temperatura corporal de hasta 18º C sobre el agua de alrededor. Esto es muy curioso, pues siendo un reptil es de “sangre fría”.
Su caparazón es liso y de color oscuro, con crestas que lo recorren desde la cabeza hasta la cola, y en vez de estar formado por escudos óseos, está hecho de tejido conectivo blando. Es precisamente por la forma semicilíndrica de este caparazón por lo que se le llama tortuga laúd.
Su pico tiene forma de gancho para ayudarla a morder medusas y su garganta tiene barbas apuntando hacia dentro que le ayudan a tragárselas. Su dieta por tanto está compuesta por medusas, pero dada a la transparencia de éstas, las tortugas laúd muchas veces mueren asfixiadas al tragarse plásticos a la deriva confundiéndolos con medusas.

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