Amante de las zonas de clima frío nació en Suiza como mascota rescatista y guía en las zonas de nieve. Hoy lo vemos en numerosos centros de ski por todo el mundo, siempre dispuesto a ayudar en contextos de riesgo y a brindar la más noble compañía al amo.
Su tradición y hazañas como rescatista data de hace muchísimos años en los que ya se evidenciaba su coraje y habilidad para “trabajar” en tareas arduas y situaciones límites en las que el hombre corrió peligro bajo la nieve o en impiadosas tormentas de montaña. Sus primeras proezas las realizó en los Alpes Suizos.
Su nombre proviene de la zona exacta en que se asentó, en el Gran Monte St. Bernhard, donde también se fundó el monasterio de los monjes bernardos que funcionó como refugio para peregrinos. Dichos religiosos criaron a este gran can desarrollando sus habilidades de guardián y guía y aprovechando sus peculiaridades físicas que son muy aptas para el clima más impiadoso.
Su pelaje, que puede ser corto o largo, es de una densidad tan intensa que lo recubre y abriga naturalmente. Sus pies, con dedos arqueados, son ideales para desplazarse por el hielo y la nieve con toda confianza. Tiene el sentido del olfato y de la orientación muy desarrollado.
Como la mayoría de las razas de gran tamaño y peso suele sufrir de displasia de cadera y entre otros inconvenientes de su salubridad puede tener problemas de piel y oculares por su usual lagrimeo.
Es un animal imponente, robusto, armónico, con una mirada tierna y sincera. Es muy fiel y obediente a su amo, el que debe enseñarle hábitos en los primeros años porque luego se hace un tanto inmanejable por su tamaño; puede llegar a pesar hasta 90 kg. Por su cuerpo voluminoso no es apto para espacios cerrados ni casas pequeñas. Es muy recomendable para hogares con niños, por quienes tiene especial devoción y los protege naturalmente. Con quien no hace tan buenas migas es con perros pequeños, menos aun si tratan de juguetearle y llamar su atención.
El San Bernardo es muy generoso, obediente, fiel, cariñoso y juguetón, todo lo que uno busca en un amigo de esta naturaleza. Manso, afectuoso, leal y a la vez capaz de alertar el peligro y ser guardián ante extraños. No solo es grande ante nuestros ojos, es también grande por dentro.

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Grande en físico, aún más grande en nobleza.
¿Alguien quiere cachorros de San Bernardo?